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Historia del movimiento makhnovista (1918-1921)

Jueves 1ro de noviembre de 2012

Prefacio

La Maknovstchina es un hecho inmenso de la actualidad rusa. Por la profundidad y el alcance de sus ideas excede a todos los movimientos naturales y espontáneos de las masas trabajadoras conocidos hasta el presente. El campo de hechos que lo integran es enorme. Desgraciadamente, en las condiciones de la “actualidad comunista”, no se puede pensar en recoger todo lo que podría precisarlo. Esto será una misión del porvenir.

Cuatro veces he comenzado la historia del Movimiento Makhnovista. Con ese fin fue recogida escrupulosamente toda la documentación con él relacionada. Cuatro veces fue destruido el trabajo, cuando ya estaba casi listo. Dos veces en el frente, en el curso de los combates; otras dos veces en los alojamientos apacibles, en el curso de los registros domiciliarios.

En 1921, en Járkov, pereció una documentación excepcionalmente abundante y preciosa. Todo lo que se había podido encontrar en el frente, en el campo y en los archivos personales de Makhno: sus memorias, que registraban una gran cantidad
de hechos; la mayoría de las publicaciones y de los documentos concernientes al movimiento; la colección completa del periódico Putk Svobode [Ruta hacia la libertad]; notas biográficas detalladas sobre los participantes más salientes del movimiento figuraban allí. Ha de transcurrir mucho tiempo para que sea posible reconstruir, aun en parte, la documentación desaparecida. He realizado, pues, esta labor careciendo de muchos elementos en extremo interesantes. Por otra parte, ha sido realizada, primero, en medio de los combates; después, bajo la amenaza constante de las persecuciones policíacas; me ha sido necesario emplear los mismos medios, para llevarla a cabo, que los presos de los presidios zaristas cuando escribían, escondiéndose en los rincones, tras una mesa, con el temor continuo de verse sorprendidos por el guardián.

En estas condiciones, es natural que mi trabajo sea bastante sumario y un poco rápido, y que encierre algunas lagunas. Sin embargo, el estado actual de las cosas en Rusia exige que un esbozo histórico, aunque incompleto, sea dado a luz.

Esta obra no es definitiva. No agota el tema; no es más que el principio de un trabajo que tendrá su desenvolvimiento en lo sucesivo. Por eso será indispensable que se reúnan todos los documentos que con él se relacionan. Todos los camaradas que posean algunos o que estén en condiciones de poder adquirirlos, reciban, por medio de estas líneas, el ruego de transmitirlos al autor.

Unas palabras a los trabajadores de otros países.

Algunos que llegan a Rusia para asistir a tal o cual congreso no ven la actualidad rusa más que en los cuadros ofi ciales. Visitan una fábrica en Petrogrado, de Moscú y de algunas otras ciudades de importancia; toman nota de la situación según los datos del partido ofi cial o de los grupos políticos de la misma tendencia. Tal conocimiento carece de valor. No se enseña a los huéspedes más que una vida que difi ere muchísimo de la realidad.

Pongamos un ejemplo: en 1912 o 1913, un sabio de Amsterdam –Israel van Kan, si no me equivoco–, fue a Rusia para documentarse sobre las prisiones y los presidios. El gobierno del zar le facilitó el medio de visitar las diferentes prisiones de la capital y otras ciudades. Fue de celda en celda, se informó de la situación de los detenidos, habló con ellos. Trabó relaciones con forzados políticos (Josif Minor y otros). A pesar de todo, no vio más que lo que la administración penitenciaria quiso que viese. Lo que había de característico, de específi co en las prisiones rusas, le pasó inadvertido. Los camaradas extranjeros que vienen a Rusia y esperan en poco tiempo, con ayuda de los datos del partido dirigente o de los hombres políticos rivales, conocer su vida, se encuentran en la misma posición que van Kan, el sabio. Cometerán infaliblemente errores y faltas graves.

Para desentrañar y llegar a la realidad rusa es indispensable ir al campo en calidad de obrero agrícola o en la fábrica como simple trabajador. Es preciso recibir el paiock [ración] económico… y político, otorgado al pueblo por el poder comunista.

Es preciso reclamar los derechos sagrados de los trabajadores, luchar para obtenerlos cuando no son dados, “luchar revolucionariamente”, porque la rebeldía es el derecho supremo de los trabajadores. Sólo entonces es cuando la realidad efectiva, verdadera y no ficticia y figurativa, se revelará luminosamente.

Y entonces la historia relatada en este libro no parecerá sorprendente e inesperada. Con horror y asco verá que actualmente en Rusia, como en todas partes, la gran verdad de los trabajadores es crucificada. Comprenderá, admirará el heroísmo de los makhnovistas, que defendían esa verdad.

Pienso que todo proletario conciente que se preocupa de los destinos de su clase convendrá en que sólo así es posible informarse sobre la vida rusa, lo mismo que sobre cualquier otra. Ahora bien: todo lo que han realizado hasta aquí las delegaciones extranjeras, con muy raras excepciones, para estudiar la vida rusa, se ha limitado a las bagatelas, a las ilusiones de las fiestas a los extranjeros; en una palabra, han perdido sencillamente el tiempo.

P. Archinov

Moscú, abril de 1921.

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