La resistencia maya contra el despojo de nuestro territorio es aquí y ahora

LA RESISTENCIA MAYA CONTRA EL DESPOJO DE NUESTRO TERRITORIO ES AQUÍ Y AHORA.

8 AÑOS DE MÚUCH’ XÍIMBAL, 8 AÑOS DE HACER CAMINO AL ANDAR.

Las comunidades mayas y personas que caminamos por los sak bejo’ob que nos enseñaron los abuelos y abuelas más primeros, celebramos 8 años de organizarnos para defender nuestro territorio, celebramos 8 años de encontrarnos con hermanos y hermanas que caminamos los pasos de la dignidad, celebramos 8 años de compartir nuestra palabra rebelde para que se respete a la madre tierra, a la madre maíz, a la madre agua; celebramos 8 años de seguir levantando la voz ante el despojo de nuestro territorio orquestado por las empresas, el gobierno actual y los anteriores; levantamos la voz tal como lo hemos estado haciendo desde hace más de 500 años de lucha y resistencia. Los que integramos la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal celebramos 8 años de hacer camino al andar y acompañarnos en la defensa de nuestra vida.

Han sido muchos los intentos de los diferentes gobiernos –de derecha, de izquierda o como se quieran llamar– y de las empresas para despojarnos de nuestras tierras e implantar sus megaproyectos (como el mal llamado “tren maya”, los cientos de granjas industriales, las decenas de parques solares y eólicos, desarrollos inmobiliarios, cerveceras, etcétera) que deforestan las selvas, que extraen y contaminan de manera atroz el agua del subsuelo, que se apropian de nuestras tierras bajo engaños y argucias legales o mediante expropiaciones arbitrarias... En el gobierno actual la política pública aplicada a nuestras comunidades es el despojo y la mentira, la entrega de limosnas “del bienestar”, la imposición en las comunidades de cuarteles militares que sólo han traído violencia, delincuencia organizada, secuestros, muerte, desapariciones, amenazas, represión... Esta es la verdadera política pública destinada a las comunidades mayas que levantamos la voz y resistimos.

En aquel no tan lejano 13 de enero de 2018, las comunidades mayas que resistíamos contra los megaproyectos derivados de la reforma eléctrica del sexenio de Enrique Peña Nieto (a quien López Obrador llama “demócrata”) nos reunimos para compartir nuestra palabra, nuestros dolores, nuestras esperanzas... Entonces acordamos caminar juntos y acompañarnos en la oscuridad, para hacernos más fuertes en nuestra lucha por conservar la dignidad que nos dejaron nuestras abuelas y abuelos. Y de esa unión, que nos impulsó hacia delante, nació la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal, latiendo con el corazón de nuestras comunidades y con la esperanza de un mañana en que se respeten de verdad –no sólo en papel y en discursos vacíos– nuestros derechos de pueblo originario.

La palabra fuerte y decidida de mujeres y hombres de las comunidades mayas donde vivimos nos enseñó que la dignidad es como la tierra: ¡NO SE VENDE NI SE RENTA! Nos enseñó que si nuestro corazón es del color de la tierra, entonces no debe contaminarse con otros colores; por eso en Múuch’ Xíimbal no caminamos con ningún partido político ni hacemos alianzas con ninguna religión.

Como comunidades, decidimos juntar nuestra palabra para acordar que no nos vamos a convertir en asociación civil, cooperativa o algo parecido, ni vamos a recibir financiamiento de partidos políticos, agencias financiadoras o del gobierno, ya que hemos visto cómo terminan esas organizaciones que se pelean por dinero y se llevan entre las patas a las comunidades; su proceder es igual al de los partidos políticos, que provocan fracturas al interior de los pueblos y hacen que la gente se pelee para ver a quién le toca más dinero, dejando proyectos inconclusos y corazones contaminados por el odio y la desesperanza. En estos 8 años de caminar de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal hemos sido congruentes: en nuestro caminar se respeta la palabra que acordamos desde el principio, porque defender el territorio y la dignidad ¡ES AQUÍ Y AHORA!
Las comunidades y personas que formamos parte de la Asamblea y caminamos juntos en la defensa de nuestro territorio, MANIFESTAMOS que seguiremos levantando la voz ante las injusticias cometidas en contra de nuestras comunidades; MANIFESTAMOS que seguiremos denunciando el despojo de nuestro territorio, aunque el gobierno le llame “Bienestar” o “Sembrando vida” o lo que sea; MANIFESTAMOS que continuaremos denunciando la destrucción y los daños que se siguen ocasionando con la construcción del mal llamado “tren maya” (ahora también de carga), los polos de desarrollo o ciudades sustentables que se quiere implantar en nuestras comunidades, pues sabemos que solo van a generar más violencia y destrucción del tejido social, aumentando la delincuencia y la desaparición de personas; MANIFESTAMOS que seguiremos luchando por la organización de nuestras comunidades como alternativa para conservar nuestra vida solidaria, la milpa, las semillas nativas, los cenotes, la selva, el agua, nuestra lengua, nuestras celebraciones, las plantas y los animales del monte... Defender el territorio es defender la dignidad y el futuro de nuestros pueblos y de la humanidad misma.

Las y los mayas que somos y formamos parte de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal nos reconocemos como herederos de la lucha de Jacinto Kan Ek’ en 1761 en Kisteil y de Cecilio Chi’ en 1847; sabemos que el poder político y eclesiástico de ese tiempo no pudieron doblegar su corazón ni su lucha. De Kan Ek’ aprendimos que en nuestro territorio no debemos sentirnos extranjeros, ni parecerlo, para que nunca tengamos que pagar con nuestra vida el aire que respiramos, como ahora ya pagamos por el agua que tomamos.

De Kan Ek’ y Chi’ aprendimos que cuando se pierde la dignidad se pierde la vida misma; de Kan Ek’ y Chi’ aprendimos que luchar no es una alternativa sino una cuestión de congruencia. Sí, de Kan Ek’ y Chi’ aprendimos que nosotros somos los únicos que podemos ser artífices de nuestro propio destino y de nuestra vida comunitaria.

DESDE ALGUN LUGAR DE LA DIGNA PENÍNSULA MAYA, 13 DE ENERO DE 2026.