Versada en Voz Alzada por Palestina
El pasado sábado 2 de mayo de 2026 se organizó una Versada a Voz AlzadA por Palestina
Participó el poeta palestino Amin, y las poetas Ana Claudia, de México, Marian de la Paz, de Neuquén, y Nitasha de Punyab. Tuvimos la dicha de escuchar versos en español, pero también en árabe y punyab.
Cada poeta leyó poesías que le resuenan con el dolor, la causa y la fuerza de Palestina. Hubo versos de poetas mexicanas, y también de poetas palestinos. Si algún parlante de árabe, inglés o punyab puede hacer una traducción, le estaremos eternamente agradecidas.
Aquí puedes escuchar la versada completa:
También se consuyó un poema colectivo con las voces de todas las asistentes. El corazón, sensible, dejó salir versos de trsiteza pero también de esperanza y amor por esta causa vital y contra el genocidio.
Finalmente el micrófono se abrió para toda la bella audiencia, y escuchamos la poesía de jóvenes poetas del Colectivo Xochitlanezi, provenientes de Iztapalapa. También de otras compañeras que nos compartieron su palabra. Las compañeras solidarias de la Escuela de Cultura Popular Mártires del 68, quienes mostraron la carpeta gráfica por Palestina que han realizado en la técnica de grabado.
Aquí puedes escuchar la segunda parte de la versada:
La poesía nos incendió, avivó nuestro corazón y nos unió en esta fuerte Versada que ocurrió en el hermoso Café Cultural Infinito, en el poniente de la Ciudad Monstruo.
Desde El Río Hasta El Mar
PALESTINA VENCERÁ
Compartimos uno de los poemas que se leyeron, del poeta Mahmud Darwish (1941-2008).
"La niña / El grito"
En la orilla del mar hay una niña. La niña tiene
una familia.
La familia una casa. La casa, dos ventanas y una
puerta…
En el mar hay un acorazado que se entretiene
cazando a los paseantes de la orilla:
cuatro, cinco, siete
caen en la arena. La niña se salva por poco.
Una mano de niebla,
cierta mano divina, acude en su auxilio. Ella llama:
¡Papá,
papá! ¡Levanta, vamos, que el mar no es para
nosotros!
No responde su padre, caído sobre su sombra
a merced de la ausencia.
Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
La lleva su voz en volandas, la alza y aleja
de la orilla. Ella grita en la noche desierta.
El eco no tiene eco. Ella
se convierte en el grito eterno
de una noticia urgente, que deja de ser urgente
cuando
vuelven los aviones y bombardean una casa
¡con dos ventanas y una puerta!
