Holobiontes de Eduardo Lain

, por voz_comun

Lluvia, lo nocturno se hace presente: una estación del metro casi vacía -como nunca antes la había visto-, ya con hambre. La bondadosa Ciudad Monstruo ofrece algo para apasiguarla: una torta de tamal verde al compás del vertiginoso sabor de la canela caliente servida dentro de un vaso de plástico, algo de café, crema y una pasada de azúcar.

Antes: el encuentro.

Poeta, editor de Fondo del Mar, Ediciones, Eduardo Lain llegó con antelación a la cita acordada, en el punto exacto. En tanto esperaba leía -lo alcancé a ver a lo lejos-. Repasaba -supe, después que era Holobiontes, su libro de poesía o ¿de ciencia ficción? ¿Ambas?

“El día final” -afirmó, Eduardo, al principio de la charla, claro, después de soltarnos con toda contundencia, alebocia y ventaja “Día normal”. Con ello una atmósfera diferente que enriqueció la lectura que tuve de éste y su poemario completo Holobiontes.

“Para Ana y Bruno
mi ciencia ficción”

Versa la dedicatoria. Con ello la enverbe necesidad de devorar lo siguiente -le hice saber a Eduardo-. Sonrió. Pasamos a las presentaciones y soltamos la primer rola -peopuesta por él, además las dos siguientes-: Why White Folks Can’t Calle Me Negga de Tenesha The Wordsmith.

Afuera quien escuchaba, virtualmente, se hacía notar. Norte, sur, oriente, centro, bajío, más allá del charco se sumaron a la compañía.

Versos, spoken word, el día final _”a mí generación le hicieron creer que no hay futuro”-, bestiarios, ciencia ficción, música, crímenes ecológicos, capitalismo, cine y la socorrida coptación de la literatura por las esferas de La República de las Letras.

🎙️ EL TESTIGO:

📻 INTERMEDIO SONORO:

🎵 MÚSICA:

📆 AGENDA:
Semillero:
“Guerra contra la humanidad”

p.d. El día en qué perdemos la memoria no es el día en que se borran los recuerdos, sino cuando no logramos ordenarlos o situarlos junto a los afectos

Wendy Guerra