El dolor ha escalado al enojo y la desesperación. La desconfianza se ha profundizado porque las autoridades del estado y la federación en lugar de centrar su atención en los padres de familia, los han supeditado a su estrategia mediática y a sus mezquinos intereses políticos. De aquellas solo reciben un trato indigno que raya en el desprecio y la indiferencia. Los agentes del ministerio público se han encargado de hacer más cruento su sufrimiento al poner en duda sus declaraciones y al trivializar su dolor. Su indolencia y su frialdad acrecientan los temores de los familiares de los estudiantes desaparecidos, porque nada les garantiza que la información que proporcionan al órgano investigador se volverá en su contra o que los datos personales que se asientan, serán utilizados para que sus agresores los ubiquen mejor y atenten contra su vida.
Para nosotros como organización que resistimos y hacemos la lucha pues de la rebeldía, es que primero eso tenemos que tener claridad por qué vas a hacer la resistencia y su rebeldía. Si no tenemos claridad ¿por qué?, ¿para qué?, ¿de qué?, simplemente uno no camina. La resistencia y la rebeldía para nosotros, nosotras, es que nos da vida. ¿Por qué? Porque estamos claro para qué, de qué y para quiénes, entonces lo que acordamos, o sea, lo que se acuerda, lo hacemos y vamos viendo que ahí si nos va a ir resultando, o sea si nos va a ir dando lo que queremos.