Llamamos a las organizaciones sociales, campesinos, estudiantes y amas de casa a sumarse masivamente a las jornadas de lucha por la presentación con vida de nuestros compañeros. No permitamos que este crimen de lesa humanidad quede en la impunidad y que nuestros compañeros se agreguen a las estadísticas de los miles de desaparecidos que existen en nuestro país. Hoy no podemos permitir que los jóvenes estudiantes pilar fundamental y esperanza de este país se les asesine y desparezca impunemente.
El colonizado está siempre alerta, descifrando difícilmente los múltiples signos del mundo colonial; nunca sabe si ha pasado o no del límite. Frente al mundo determinado por el colonialista, el colonizado siempre se presume culpable. La culpabilidad del colonizado no es una culpabilidad asumida, es más bien una especie de maldición, una espada de Damocles. Pero, en lo más profundo de sí mismo, el colonizado no reconoce ninguna instancia. Está dominado, pero no domesticado. Está inferiorizado, pero no convencido de su inferioridad. Espera pacientemente que el colono descuide su vigilancia para echársele encima.