En una fecha en que no hay nada que celebrar, el FUUNDEC reitera la exigencia de que sus familiares aparezcan con vida y castigo a los culpables
Recibimos el mensaje que grabaron con su muerte: terror, odio, violencia sin límite. Nadie está a salvo. Ahora escuchen nuestra respuesta: no nos pueden matar.
Se queda su voz para recordarnos por qué nos encontramos en ese verano que todavía no apaga su fuego. Se quedan sus palabras para (…)