Mientras tiene lugar la catástrofe de Fukushima, recordamos algunas razones para desterrar de nuestras vidas la energía nuclear
Pues no cabal está la cuenta. La vida de cualquier zapatista vale más que la casa blanca del Peña Nieto y que todas las casas de los ricos del mundo juntas. Ni toda la paga que cuesta hacer los grandes edificios donde los poderosos se esconden para hacer sus robos y crímenes, alcanza para pagar una sola gota de sangre indígena zapatista. Por eso sentimos que esta construcción es la más cara que hay en el mundo.