Ni el movimiento #YoSoy132, ni la asamblea local del ITAM, se verán afectados operativamente, ya que Antonio Attolini, a pesar de haber brillado en las cámaras, al interior brilló por su ausencia real.
Con la muerte de Bety quisieron callar no sé cuántas voces, cuántos brazos, pero al contrario, de su muerte surgió una mayor decisión de muchos de nosotros de luchar por la justicia. Si más mujeres dedicaran el tiempo y el compromiso que Bety empleó en vida seguramente mejor sería nuestro país.