Los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México, concluyeron este sábado un impresionante recorrido que se extendió casi un mes por Argentina, Uruguay y Brasil. En su paso por este último país –finalizado el pasado 13 de junio– han abierto las ventanas y las puertas ante una realidad ya tan común y cotidiana en México, que no cambia mucho en relación con Brasil. En ambos países los Estados cometen asesinatos y desapariciones forzadas cuyas principales víctimas son jóvenes, indígenas, negros, la mayoría de las periferias, gente pobre de ambos países.
Testimonio de tortura y violación de la ciudadana vasca Beatríz Etxebarria a manos de la Guardia Civil española