Desde la nación encarcelada, Mumia Abu Jamal comparte sus palabras sobre los luchadores anarquistas asesinados por la "democracia" gringa en 1927
Mientras Felipe Calderón (el presidente de México) se encontraba dentro de la catedral, en la plaza dos ciudadanos san cristobalenses Conchita Avendaño y su esposo Rusbel Lara González, comenzaron a gritarle al presidente “asesino” y fue cuando los elementos del Estado Mayor Presidencial, vestidos de civiles, arrastraron al hombre y la mujer que pedían ser escuchados.