Con este libro, intentamos narrar la resistencia en México contra la imposición del maiz transgénico, algo inmerso en un contexto más amplio de defensa territorial, defensa de los bienes comunes —la tierra, el agua, las semillas, el bosque y los saberes.
Es probable que esa cultura de lo colectivo explique el genocidio que sufren los favelados, en su inmensa mayoría negros. Una cultura tejida de relaciones sociales diferentes a las hegemónicas, tan irreductible como el espacio donde se ha refugiado, representa una amenaza latente para las clases dominantes. En más de un siglo, ningún gobierno pudo con las favelas que siguen creciendo pese a las violencias del Estado y los traficantes.