Para ser una verdadera política de Estado frente a la irrupción de las autodefensas y las policías comunitarias, la intervención federal en Michoacán debe incorporar una política clara ante este fenómeno, que pase por la revisión minuciosa de las acusaciones presentadas contra las personas vinculadas a este movimiento y que ponga fin al uso político de las cárceles federales del que han sido víctimas tanto los activistas michoacanos como los guerrerenses. Esa decisión, desde ya, puede tomarla la Secretaría de Gobernación.
Acá la memoria no es cuestión de efemérides de un día que sólo sirven como coartada para el olvido durante el resto del año. No es algo de estatuas, monumentos, museos. Es, ¿cómo le diré?… algo con menos bulla, sin tanta pompa y circunstancia. Algo más callado, como un susurro apenas… pero constante, terco, colectivo. Porque acá, otra forma de decir que no perdonamos ni olvidamos es no claudicar, no venderse, no rendirse. Es resistir.