Presentamos a los directivos, que tras sus trajes de etiqueta, protagonizan un desastre ecológico del cual se ocultan.
El sistema no respeta ni sus propias leyes internacionales y sus pretextos para agredir son cada vez más ridículos y ocultan la verdadera razón: la ganancia. Por encima de gobiernos y de fobias y filias, apoyamos al pueblo de Venezuela y nos solidarizamos en la medida de nuestras posibilidades.
Protesta en apoyo al Sindicato de baristas en Estados Unidos